Inductivismo
y falsacionismo se centran en la relación entre las teorías y los enunciados observacionales
individuales. Pero fallan al estudiar la complejidad del desarrollo de teorías
importantes.
A partir
de la década de 1960, se tiende a pensar que una concepción más adecuada de la
ciencia debe centrarse en la comprensión del entramado teórico en el que tiene
lugar la ciencia (punto de vista "dominado por la teoría‟). Si observamos como
la física Newtoniana en su conjunto ha sido admitida durante siglos, hasta ser
desafiada por la relatividad, entendemos la necesidad de centrarse en las teorías
como estructuras, más allá de sus enunciados teóricos individuales.
Por otra
parte, los enunciados observacionales se formulan en el lenguaje de alguna teoría.
Así, por ejemplo, el concepto newtoniano de "masa‟ es altamente preciso, porque
está incluido en la teoría newtoniana, junto con otros conceptos, cuyas
relaciones entre sí ayudan a precisarlos. Para ello, las teorías deberán estar
coherentemente estructuradas.
Así, el
significado de los conceptos dependerá de su interrelación en una teoría estructurada.
Las formas alternativas de dar significación a los conceptos, tienenclaras limitaciones.
Así, mediante una definición, se podría precisar el significado de los
conceptos, en términos de otros conceptos existentes. Sin embargo, ¿cómo
definir la masa o fuerza en términos de conceptos previamente existentes?.
Newton tuvo que trascender el sistema conceptual existente, y desarrollar uno
nuevo.
Tras una
fase desorganizada, la actividad científica se estructura y la comunidad
científica se adhiere a un solo paradigma, constituido por los supuestos
teóricos generales, las leyes y las técnicas que adoptan los miembros de una
determinada comunidad. Los que trabajan en el seno de un paradigma, sea la
mecánica newtoniana o la teoría ondulatoria de la luz, practican la "ciencia
normal‟. E intentarán perfeccionar la teoría para explicar el mundo. Diversas
falsaciones, aparentes surgirán. Pero cuando las dificultades y falsaciones se
multiplican, se desarrollará una crisis.
Cuando un paradigma nuevo gana la adhesión de
la comunidad científica, se produce una revolución, se abandona el antiguo, y
el nuevo paradigma, sin las dificultades que acosaban al antiguo, se encamina
otra vez hacia una actividad científica normal.
Los paradigmas y la
ciencia normal
Una
ciencia madura está regida por un solo paradigma que establece las normas para legitimar
el trabajo científico. La existencia de un paradigma, que apoye una tradición
de ciencia normal, es una característica diferenciadora de la ciencia. Mecánica
newtoniana o electromagnetismo constituyeron o constituyen paradigmas y se
califican de ciencias. Gran parte de la sociología carece de un paradigma, y no
habría de calificarse de ciencia.
La
definición de los paradigmas no es fácil, pero entre sus componentes se
encontrarán leyes establecidas, supuestos teóricos, y las maneras normales de aplicar
las leyes fundamentales a diversas situaciones (por ej. para aplicar las leyes
generales del movimiento a sistemas planetarios, al estudio de péndulos, o al
billar). También se referirá a las técnicas instrumentales, como el telescopio,
su uso y problemas asociados. Suelen conllevar algunos principios generales,
que guían al paradigma: “Todo el mundo físico ha de explicarse como sistema
mecánico que actúa bajo el influjo de diversas fuerzas, según las leyes del
movimiento de Newton‟.
A diferencia
de la etapa de pre-ciencia, en que hay poco o nulo acuerdo en lo fundamental,
en la fase de Ciencia Normal las críticas al paradigma serán escasas, y se concentrará
toda la energía en la resolución de los problemas (tanto teóricos como experimentales,
de perfeccionamientos de técnicas e instrumentales) dentro del propio paradigma.
Aunque no exista una completa y precisa del paradigma, los científicos se
acercan a él durante su formación, e insensiblemente se van incorporando al
mismo, de forma que el proceso de adscripción al paradigma se realiza en forma
„tácita‟, sin que el científico sea siempre consciente de su inclusión en el
mismo.
Es a veces
cuando el paradigma se ve amenazado, cuando esta adscripción, y los supuestos
básicos del paradigma saltan a la conciencia, para ser defendidos por los practicantes,
o atacados desde el paradigma rival.
Crisis y revolución
En periodo
de ciencia normal, el paradigma presenta a los científicos un conjunto de problemas
definidos, junto a unos métodos con los que confían resolverlos. La existencia
de problemas sin resolver no pone en crisis el paradigma. No obstante algunas
anomalías son especialmente graves. P. Ej. si afecta a los propios fundamentos del
paradigma, y se resiste a su resolución. Es el caso del “eter‟ en la teoría electromagnética.
O la existencia de cometas, que desafiaba la teoría aristotélica del cosmos
ordenado y organizado en esferas perfectas.
También
son problemas serios los que se relacionan con alguna necesidad social. Y los que
se resisten mucho tiempo, o la simple acumulación de problemas. Para analizar
los periodos de crisis en la ciencia, hay que tener en cuenta aspectos psicológicos
y sociológicos en la comunidad científica. Cuando las anomalías en el paradigma
son serias, los científicos manifiestan seriamente su descontento, en un estado
de inseguridad.
La crisis
se agrava con el nacimiento de un nuevo paradigma, p. Ej. en la mente de un científico
inmerso en la crisis. Cada paradigma considera al mundo compuesto por distintos
tipos de cosas. Para Aristóteles, existían en el mundo dos reinos, la región
supralunar, incorruptible e inalterable, y la región terrestre, corruptible y
sometida al cambio. Los paradigmas posteriores consideraron al mundo compuesto
por los mismos tipos de sustancias, y no hacían tal distinción. La química
anterior a Lavoisier consideraba una sustancia, presente en muchas materias, el
flogisto, que era liberado durante la combustión.
La teoría electromagnética de Maxwell incluía
el "éter‟, que fue eliminado en la reformulación de Einstein. Los paradigmas
rivales considerarán significativas cuestiones distintas. Así, el peso del flogisto
era importante en la química previa a Lavoisier, pero no para éste. La
naturaleza del éter dejó de ser importante tras su eliminación por Einstein.
La indeterminación aportada desde la física
cuántica no tenía cabida en la mecánica de Newton. Kuhn sostiene que, en cierto
sentido, los defensores de paradigmas rivales viven en mundos distintos. Como
prueba, recuerda que los astrónomos occidentales no detectaron cambios en el
cielo hasta después de instaurada la teoría copernicana, justificándose los cambios
aparentes como "perturbaciones de las atmósfera superior‟.
La "conversión‟ de un paradigma a otro tiene analogías con la religiosa. No
existen argumentos puramente lógicos que demuestren la superioridad de un
paradigma.
En la
decisión del científico influyen muchos factores, y dependerá de la prioridad
que dé a cada uno. A unos científicos le atrajo la simplicidad matemática de la
teoría copernicana. A otros sus ventajas para la reforma del calendario. Otro
pudo rechazarla por los problemas iniciales que planteaba en la mecánica
terrestre, y otro por motivos religiosos. Los partidarios de un paradigma
suscriben conjuntos de normas, principios, etc. Juzgado desde ellas, el
paradigma siempre es superior sus rivales. En analogía a las revoluciones políticas,
que no se pueden llevar a cabo desde dentro del sistema, pues al pretender cambiarlo,
son prohibidas por éste (falla el recurso político), la “conversión‟ a un nuevo
paradigma no suele ser lógicamente deducible desde el paradigma anterior.
Los paradigmas
rivales son "inconmensurables‟, aunque la discusión y argumentaciones de los
rivales puedan ayudar a esclarecer los problemas.
Finalmente,
la sustitución de paradigmas se produce en la mayoría de la comunidad científica,
quedando escasos disidentes, que finalmente se anularán.
La función de la
ciencia normal y las revoluciones
Las
aportaciones de Kuhn proporcionan una buena descripción de la evolución de la
ciencia,
pero también intenta incluir esta descripción en una teoría de la ciencia, que
nos guíe acerca de los tipos de actividades que ha de incluir su descripción.
Kuhn incluye en su teoría de la ciencia una explicación de la función de sus
diversos componentes, pues tanto la “ciencia normal‟ como las „revoluciones‟
representan funciones necesarias, de modo que la ciencia debe incluir ambas
características.
Los
periodos de ciencia normal, de carácter acrítico, permiten a los científicos
concentrarse
en la resolución de los problemas planteados. Pero si se continuara así, la ciencia
atrapada en un paradigma nunca progresaría más allá de él. No hay ninguna razón
a priori para creer que un paradigma sea perfecto, o el mejor de los
existentes, por lo que la ciencia debe incluir la forma de sustituir sus
paradigmas, en las revoluciones científicas.
La
alternativa de Kuhn a la idea del progreso acumulativo de las concepciones
anteriores, es el progreso a través de las revoluciones, pues los paradigmas no
permiten su sustitución "desde dentro‟. La interpretación del paradigma por los
científicos no es determinista, pudiendo, diversos científicos enfrentados a un
problema, enfocarlo distintamente, lo que ayuda a "cubrir las apuestas‟,
diversificando las estrategias.
Meritos de la
concepción de kuhn de la ciencia
La idea de
resolución de problemas dentro de un sistema que no se cuestiona en lo fundamental
fomenta más el progreso de la ciencia que otros esquemas en que “conjeturas y
refutaciones‟ se diluciden constantemente, pues en éste los principios serán demasiado
inconstantes para ser fructíferos. Así, antes del trabajo de Einstein que
otorgó el apellido de “clásica‟ a la mecánica de Newton, y para hacer posible
su desarrollo, fueron necesarios varios siglos de profundización en el paradigma
newtoniano y la teoría electromagnética.
Para
Popper la distinción entre ciencia y seudociencias se basaba en la falsabilidad
de los enunciados, y en que hubieran sido falsados. Pero muchos astrólogos
hacían predicciones falsables, y aunque algunas habían sufrido su falsación,
también muchos enunciados científicos sufren problemas ante ciertas observaciones
y experimentos, por lo que, para dejar fuera a las seudociencias, habría que
dejar fuera a buena parte de las teorías científicas.
La
respuesta de Kuhn se basa en que, a diferencia de los astrólogos, los
científicos están en posición de aprender de sus errores, p. Ej. refinando sus
instrumentos, buscando perturbacines, etc., y llevar el trabajo detallado para
dilucidar si tales cambios eliminan el problema.
Pero los
recursos que los científicos, y no los astrólogos, tienen para aprender de los
fallos,
pueden ser identificados con el paradigma científico dominante, en el que se
enfocan
estos problemas. Así pues las características de los periodos de “ciencia
normal‟ identifican un elemento crucial en la ciencia.
La idea de
revolución implica un carácter no acumulativo del progreso científico. El
progreso a
largo plazo comprende, además de la acumulación de hechos y leyes, la
sustitución
de paradigmas por otros nuevos e incompatibles. Popper nos hablaba de las sustitución
de leyes y teorías, pero en el concepto de revoluciones científicas de Kuhn no sólo
hay una sustitución de leyes, sino un cambio en la manera en que es percibido
el mundo, y en las normas de valoración de teorías.
Así, por
ej. la idea de que cada cosa tenía su "función‟ en el universo aristotélico, y
la
distinción
fundamental entre los celeste y lo terrestre, cedieron paso a una idea de un
universo regido por fuerzas sometidas a leyes, escrutable con instrumentos de
observación,
preferibles en muchos casos a la observación directa.
Es decir,
no sólo se trata de un cambio de leyes, sino también en el tipo de entidades
que se supone que constituyen el mundo. Lo que cuenta como problema puede
variar de un paradigma a otro. Pero si las normas varían de un paradigma a
otro, ¿a qué normas se puede apelar para juzgar qué paradigma es mejor que otros,
y si representa un progreso frente al que reemplaza?.
Ambivalencia de kuhn
acerca del progreso por medio de revoluciones
Algunos
críticos de Kuhn señalaron como éste mantenía una concepción relativista de la ciencia,
al no aportar elementos, externos al paradigma, para constatar la superioridad
de un paradigma frente a otro. En su apéndice a la edición de 1970 de “La
estructura de las revoluciones científicas‟, Kuhn señala que “las teorías científicas
posteriores son mejores que las anteriores para resolver enigmas en los entornos,
a menudo muy diferentes, en los que se aplican” (con lo que la comparación
depende del paradigma). En otros pasajes, apunta otros criterios, como
“simplicidad, envergadura y compatibilidad con otras especialidades”.
La
analogía del cambio de paradigmas a las conversiones religiosas, y en las
revoluciones
políticas, nos hace recaer en que la evolución de la ciencia incluye aspectos “intrínsicamente
sociológicos”, que habrá que estudiar “examinando la naturaleza del grupo
científico, descubriendo lo que valora, lo que tolera y lo que desprecia”, lo
que acaba conduciendo al relativismo, si distintos grupos valora y desprecian
cosas diferentes.
En opinión
de Chalmers, se da en Kuhn, junto a esta vertiente relativista, otra
concepción, que habría que desarrollar, compatible con cierto sentido del
progreso científico, para dar una respuesta a la comparación de paradigmas,
como se verá.
Para
Chalmers, sería conveniente relegar a segundo plano las analogías propuestas
por Khun entre revoluciones científicas y conversiones religiosas, cambios de
Gestalt, o revoluciones políticas, y centrarse en una caracterización objetiva
de los paradigmas y la relación entre ellos. Hay que distinguir entre la forma en
que un científico cambia de paradigma, a menudo por factores subjetivos, y la
noción de que la relación entre un paradigma y otro se perciba mejor desde una
visión posterior, pues esta idea nos puede ayudar en la dilucidación de los
factores objetivos de comparación entre paradigmas.




