Las éticas
aplicadas han experimentado un desarrollo considerable a los últimos cincuenta
años, debido a los problemas que plantea el ejercicio profesional, que no
siempre pueden abordarse con una nueva regulación legislativa. El ámbito que ha
incorporado más los planteamientos éticos a su discurso es el de las ciencias
de la salud con la implantación de una nueva disciplina: la bioética. El interés
de la bioética es muy amplio pues, por definición, le concierne todo lo
afectado de un modo u otro a la vida general, y especialmente a la vida humana.
El origen y el final de la vida fueron las cuestiones que inicialmente
demandaron un enfoque distinto del tradicional, debido a las técnicas de
reproducción artificial y la posibilidad de alargar las expectativas de vida, posibilidad
que no siempre redundan en una mayor calidad de vida para las personas. Es así
que el tema de la muerte digna es uno de los que ha ocupado más páginas y ha
originado más debates en el ámbito de la bioética. Por otra parte, el
tratamiento de la enfermedad ha llevado a replantear el significado y los fines
de la medicina y la necesidad de superar el modelo paternalista tradicional.
Hoy por hoy, la ética clínica es el capo de la bioética más estudiado con la
intención de aportar argumentos para lograr el equilibrio preciso entre dos
valores fundamentales: la beneficencia y la autonomía del paciente.
La
investigación biomédica plantea, a su vez, una serie de interrogantes cuya
dimensión ética no puede ser obviada. El ámbito que ha mereció más atención,
por causa del desvelamiento de una serie de prácticas injustificables cometidas
en el pasado, es el de los ensayo clínicos con medicamentos. La experimentación
con humanos está hoy muy regulada y debe pasar por controles específicos. Por
lo que hace a la investigación más básica, técnicas como la trasferencia
nuclear (mal llamada “clonación”), que permite crear embriones para la
investigación y posibles terapias, concentra muchos de los interrogantes éticos
que hoy se analizan. Pero los temas no se agotan. Últimamente, es la
neurociencia la que está aportando datos que obligarán a repensar la naturaleza
de la libertad o los condicionamientos morales.
La
coherencia presentará un panorama general de los distintos temas abordados por
la bioética, incidiendo especialmente en los valores morales que merecen
nuestra atención y que no pueden ser ignorados si queremos seguir defendiendo
que el principal atributo de la vida humana es la dignidad y que reconocemos
que el derecho a la protección de la salud es un derecho fundamental y
universal.


