Fundamentación
subjetivista
La
fundamentación afirma que el fundamento ético se encuentra en la conciencia
subjetiva de cada hombre, y niega la necesidad de todo
conocimiento de la realidad de la naturaleza del hombre para asentar la
moral.
·
Hedonismo
Considera
que el fin de toda actividad humana es la consecución del placer, el placer es
hacer el bien. Cuando Epicuro caracteriza el placer, no se refiere a los
placeres momentáneos, a las sensaciones pasajeras, sino al placer que dura a lo
largo de toda la vida y lo entiende como ausencia de dolor y no, como
satisfacción positiva.
Es
decir lo bueno es lo que me produce sensación de agrado y lo malo es lo que me
causa dolor, el placer y el dolor son la base de la ética y sensaciones de mi
subjetividad. Epicuro nos dice que el verdadero placer es el placer suave moderado.
Sin
embargo Epicuro plantea convenientemente que en sí mismo, ningun placer es malo
sino que depende de los medios que se utilizaron para conseguir ese placer,
esto implica que el ser humano es libre de acceder a cualquier tipo de placer
para lograr su felicidad, pero significa que tambien los medios que se utilizan
para lograr ese placer no siempre son moralmente válidos.
·
Utilitarismo
El
utilitarismo por Jeremy Betham busca socializar el hedonismo, mayor placer
individual para el mayor numero de personas. Reduce la ética a una
fórmula donde la suma de placer debe de ser mayor a la suma de
sufrimiento.
El
término "utilitarismo" se debe a que Betham llamó utilidad a la
"propiedad de cualquier objeto de producir beneficio, ventaja, placer o
felicidad". La utilidad es considerada como valor supremo y norma de
conducta a la que está sometido cualquier otro deber, norma o valor. Una acción
es buena en la medida en que conduzca a la felicidad colectiva.
Para
actuar y legislar éticamente es necesario establecer la aritmética de los
placeres, en la que el bien es los ingresos y el mal los gastos. Hay que saber
hacer un cálculo entre placeres y dolores de tal manera que el balance resulte
siempre positivo (mayor cantidad de placer).
Al
elegir entre diversas posibilidades, se ha de considerar que la dignidad humana
es el constituyente esencial de la felicidad. Es decir, la autenticidad y el
autodesarrollo son los elementos, junto con la individualidad, imprescindibles
para la felicidad humana.
En
apariencia, la propuesta del utilitarismo es muy simple: maximizar la felicidad
general. Procurar que los placeres sean disfrutados por todas las personas, si
es posible, si no, por el mayor número factible de personas; y que dichos
placeres sean lo más gratificantes que se pueda lograr, es decir, que no conlleven
dolores, que sean duraderos y fecundos, que no se agoten en el momento de su
disfrute o en sí mismos.


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